Bloqueo de la México Toluca, entre la inoperancia gubernamental y la insensibilidad

Texto: Lía Ramírez / Fotos: AP Todo en Contra e Imagina Periódico

Si me desaparecen a un hijo, a una hija, a una hermana o un hermano, si me desaparecen a alguien que amo ¿qué sería capaz de hacer?

Desde ayer, algunos colectivos de familiares de personas desaparecidas cerraron la carretera México-Toluca a la altura de Lerma, desde entonces hay un caos, filas de dos, de cinco horas; anoche algunos conductores debieron dormir en sus autos y cientos sufrieron la desesperación de no poder pasar.

Pero no sé si esos cientos, incluidos aquellos que comentaron por redes que habría que que quitarlas a golpes, saben que uno de esos colectivos es Mariposas buscando corazones y justicia nacional, que lleva el caso de Daniela Mabel Sánchez Curiel, una joven de 20 años que desapareció el 11 de marzo de 2015 después de discutir con su pareja y anunciarle que se separaría definitivamente de él.

Tampoco sé si esos cientos que debieron faltar a sus trabajos saben que este caso sucedió en el Estado de México, en Tlalnepantla, y que desde antes de su desaparición la madre de Daniela había advertido a las autoridades que temía por la vida de su hija, pero la ignoraron.

Los cientos de personas que en el lugar y en redes reclaman el cierre, seguro no saben que en el Estado de México, de acuerdo con los datos más recientes del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) de la Comisión Nacional de Búsqueda, más de 14 mil 600 personas permanecen registradas como desaparecidas y no localizadas en esta entidad.

Y tampoco sabrán que desde hace 11 años, sí, 11 años, ella ha exigido que investiguen a la expareja de Daniela, que estas autoridades a quienes exigen presentarse para hablar con ellas han ignorado la sábana de llamadas que ubica como último punto de su hija el lugar donde vivía con su pareja, ni que ha sido reiteradamente amenaza, engañada y revictimizada por quienes, en teoría, deben ayudarle a dar con el paradero de su hija.

Las familias de las personas desaparecidas han exigido atención y resultados a las autoridades durante años, en ocasiones las han recibido, pero, como en muchas otras cosas y situaciones, las han engañado, por eso recurren a un cierre que ciertamente provoca caos vial e impotencia que seguramente no se compara con la que sienten las y los buscadores.

Tras más de 24 horas tampoco asistieron las autoridades requeridas, por que sí, ellas son quienes deben resolver, pero sería bueno que las conductoras y los conductores no olvidaran el texto de Martin Niemollër, por si acaso su ser querido desaparece:

“Primero vinieron por los socialistas, y guardé silencio porque no era socialista. Luego vinieron por los sindicalistas, y no hablé porque no era sindicalista. Luego vinieron por los judíos, y no dije nada porque no era judío. Luego vinieron por mí, y para entonces ya no quedaba nadie que hablara en mi nombre”.

Así, pues, sería deseable que quienes sufren el bloqueo pensaran en que las familias de los desaparecidos no deberían estar ahí porque no deberían estar pasando esa situación, deseable que pensarán en que la exigencia debería ser para las autoridades por no enviar interlocutores, por no respetar los acuerdos, por ser omisos y, también por propiciar el enfrentamiento al no enviar a sus agentes de tránsito a cerrar el paso antes, quizá ayudara a evitar la aglomeración.

Sería deseable, también, que pensaran que estos casos, los de desaparición, por ningún motivo deberían ser normalizados, pero para eso se requiere empatía, análisis o la desaparición de un familiar.

En fin, también hay que pensar que mientras suenan los cláxons y las personas jalonean a las mujeres, el Fiscal del gobierno del Estado de México José Luis Cervantes Martínez no hace acto de presencia, no envía a nadie y no pasa incomodidades, mientras, el gobierno del Estado de México emite comunicados huecos que dicen que se trabaja en la búsqueda de las personas, aunque su propaganda gubernamental tampoco dice que esas personas desaparecidas tienen años, sí, años, sin encontrar respuestas.

Si me desaparecen a un hijo, a una hija, a una hermana o un hermano, si me desaparecen a alguien que amo ¿qué sería capaz de hacer?

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