Como buena “compañera de nostalgia” de Jaime Yakaman hice tiempo para ver una de sus presentaciones. Jaime es referente de la música de autor en Toluca y aunque desde hace varios lustros radica en el país Vasco, vuelve de vez en vez para cantar sus nuevas composiciones y, esta vez, presentar su primer libro de versos “La voz de las luces de la tarde”.
Así, en escena, miré conversar sus poemas y su música: los primeros en voz de Martha Lujano, la segunda en su guitarra y voz, con el acompañamiento preciso de las cuerdas de Alejandro Guido, otro cantautor de estas tierras.
Y desde la nostalgia reconocí la constante de algunas letras de Jaime, la preocupación social, letras ancladas a la realidad que atropella derechos. En esta ocasión es “Overseas” una canción-poema que reflexiona sobre las mujeres filipinas, quienes dejan a sus familias y migran a Europa para trabajar.
Más tarde, Jaime me hablará de la importancia de reflexionar sobre la problemática migratoria global, la necesidad de generar conciencia a través de las artes, pero también de la responsabilidad de los gobiernos de los desplazamientos forzados: un problema estructural:
“Si un país no le ofrece a sus ciudadanos la posibilidad de vivir en condiciones dignas, pues tienen la necesidad de huir”, señaló el cantautor, quien desde su propia experiencia viviendo fuera de México ha observado de cerca las dinámicas migratorias internacionales y su impacto en la sociedad.
La voz de las luces de la tarde
La voz de las luces de la tarde es un poemario publicado por Vitruvio en la Colección Poesía Tattoo, que complementa la postura de Yakaman:
“Yo guineano. Otro de 18 años. Tú y yo de color marfil, meseta y montaña. Sin pertenencia. Su documentación: ni fotografía ni identificación. Solo la sombra huella de su paso por agua y tierra”.
El autor reflexiona sobre la llegada masiva de migrantes a Europa y los flujos procedentes de Centroamérica en tránsito por México y hacia Estados Unidos. Así, contra los discursos de ultraderecha y las respuestas gubernamentales que criminalizan a las personas en movilidad, dice:
«Mi postura siempre es a favor del más débil, en contra de los fascistas o de la ultraderecha que niegan a esta gente la posibilidad [de una vida mejor] y además les atacan.»
Música y poesía para la toma de conciencia
La música y la poesía son vehículos fundamentales para la toma de conciencia, especialmente entre las nuevas generaciones, agrega Jaime:
«No sé si las canciones o la poesía realmente van a cambiar el mundo, pero creo que por lo menos a nivel de concientización es importante. Uno expresa estas cuestiones para poderlas llevar a los oídos y a las mentes de otros», concluyó.
El libro de tiraje físico, entonces, se queda aquí con los “compañeros de nostalgia”, guardando en sus páginas distintas temáticas y estilos, yo conservo los versos que componen cuestionamientos, reflexiones e imágenes, “anaranjados que amanecen anhelos, “salados sueños que crujen entre cartones”.
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