Luego de más de diez años de obstáculos en los procesos de titulación y siete intentos en distintas modalidades, la activista y militante Elizabeth Mujica Trinidad, egresada de la Facultad de Lenguas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), logró obtener su título profesional mediante el formato de Memoria de Experiencia Laboral, un trabajo titulado “Experiencias de trabajo de traducción durante el cargo de Jefa del Departamento de Traducción del Despacho de Asuntos Internacionales, Migratorios y Turísticos de México S. C.”–.
El camino hacia la titulación estuvo lejos de ser un trámite académico ordinario. De acuerdo con la denuncia de la universitaria desde su egreso le impusieron múltiples mecanismos burocráticos y dilaciones que frenaron su proceso de titulación, aunque contaba con una situación académica regular y promedio de 8.6.
Su activa participación en el movimiento estudiantil y social en los últimos años marcó estos procesos académicos y en múltiples ocasiones tuvo que recurrir a la denuncia pública para exhibir criminalización y seguimiento en su contra. Eso pasó desde el 2013 cuando era estudiante y fue documentado en un video cómo era seguida junto a sus compañeros por personal universitario al concluir una manifestación.

Como egresada, durante el movimiento estudiantil de 2020 universitarios sacaron a la luz documentos contenidos en computadoras institucionales del Centro Juvenil Universitario creado por Jorge Bernaldez, en los que aparecía Elizabeth, al igual que otros universitarios, pues habían sido monitoreados y vigilados por personal universitario tanto en la calle como en redes sociales.

La situación alcanzó un punto de quiebre en 2024 cuando tuvo que hacer pública su denuncia en el documental “Ecos UAEMéx Ayotzinapa”, un trabajo periodístico colaborativo que visibiliza los incumplimientos del gobierno federal en la investigación de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y el impacto de este caso en la comunidad universitaria. En dicho trabajo, Mujica Trinidad expuso los mecanismos de presión y las trabas que enfrentó por parte de las autoridades universitarias como represalia por su militancia en la Asamblea Universitaria UAEMéx y en la Unión de la Juventud Revolucionaria de México.
El proceso de titulación no avanzó sino hasta 2025, cuando la presión de la comunidad estudiantil de la Facultad de Lenguas –que fue parte activa del paro y del movimiento estudiantil que paralizó a la UAEMéx ese año– se convirtió en un factor determinante para destrabar su caso. Las exigencias de transparencia y justicia por parte de los estudiantes en paro, que se extendieron en todas las facultades de la universidad, crearon un entorno que obligó a las autoridades a revisar procesos pendientes y a dar curso a solicitudes de titulación que habían sido sistemáticamente ignoradas.
La Memoria de Experiencia Laboral de Mujica Trinidad, que ahora ve la luz, documenta su trayectoria profesional de dos años en el despacho migratorio, primero como voluntaria y luego como jefa del Departamento de Traducción. En sus páginas, la ahora licenciada relata los desafíos técnicos y lingüísticos de la traducción especializada en contextos migratorios, y dedica un espacio de gratitud a sus compañeros del Colectivo Lenguas Rojas, la Asamblea UAEMéx y la Unión Estudiantil Lenguas, reconociendo el papel fundamental de la lucha colectiva en su formación y en la defensa de la educación pública.
El caso de Mujica Trinidad se inscribe en un contexto más amplio de tensiones dentro de la máxima casa de estudios del Estado de México. El movimiento estudiantil de 2025, que inició el 23 de abril de ese año luego de la filtración de un audio atribuido al entonces rector, Carlos Barrera, puso en evidencia las demandas de democratización y transparencia que han sido bandera de la comunidad universitaria. La Favultad de Lenguas, donde Mujica Trinidad cursó sus estudios, fue una de las primeras en sumarse al paro de labores y la última en concluirlo.
El trabajo final con el que se tituló no sólo documenta su experiencia profesional, sino que aporta un diagnóstico crítico sobre la formación en traducción en la UAEMéx y propone reformas concretas. Identifica la ausencia de la traducción migratoria como materia optativa en el Plan de Estudios de la Licenciatura en Lenguas, limitada actualmente a géneros literarios, periodísticos, legales y técnico-científicos. Frente a la alta demanda migratoria en el Estado de México —segunda entidad con más personas repatriadas— la autora sugiere incorporar la asignatura de Traducción Comunitaria-Migratoria, establecer convenios con el Instituto Nacional de Migración, la COMAR y la SRE para prácticas profesionales, y crear una cooperativa de servicios lingüísticos en el Valle de Toluca. Además, exhorta a esa escuela a impulsar estudios de posgrado en traducción e interpretación, asi como a recuperar el extensionismo universitario para atender las necesidades de justicia lingüística de las comunidades indígenas y migrantes.
Estas propuestas, sustentadas en metodologías como la Investigación-Acción y el Aprendizaje-Servicio, buscan alinear la formación académica con las realidades sociales y laborales, transformando a los futuros egresados en agentes de cambio y no en meros reproductores de contenidos.



Deja un comentario