Grúas Manzur y el día que un simple mal estacionamiento se volvió una odisea (y una denuncia ciudadana)

La siguiente denuncia en torno a la operación de Grúas Manzur nos la hacen llegar en una carta a la redacción de Todo en Contra:

El pasado 27 de enero, alrededor de las 16 horas, una distracción pública mía (sí, confieso, olvidé el disco de estacionamiento y me estacioné cual turista despistada) se tradujo en una experiencia que no querría desearle ni al/la rival más feroz: mi auto fue remitido al corralón por la Dirección de Seguridad Pública del municipio y trasladado por un servicio subcontratado de grúa a un corralón.

No lo vi venir, lo admito. Pero lo que siguió fue un espectáculo digno de serie negra urbana.

Primer round: burocracia y cierre de puertas

El mismo día intenté comenzar el trámite: tomé mis documentos y me presenté en el área de infracciones del Ayuntamiento de Toluca… para descubrir que me faltaba papelería y que el corralón ya había cerrado sus puertas. Como diría cualquier libretista con mal gusto: parfait.
A la mañana siguiente, puntualmente a las 10:00, regresé con todo lo solicitado; el personal fue atento, diligente y amable. El trámite avanzó rápido, con la promesa de que a la brevedad me entregarían el oficio de liberación, firmadito por la autoridad competente, junto con la lista de documentos, tarifas y pasos para recoger mi vehículo. Y lo cumplieron. Bien por ellos.

Segundo round: el combate con tarifas y falta de transparencia

Con el oficio en mano, crucé medio Toluca rumbo al corralón operado por Grúas Manzur, ubicado cerca de La Maquinita. Hasta ahí, todo normal (relativamente).
Pero al presentar papeles, la jugada dio un giro digno de novela:

Monto total exigido: $3,563.91 pesos.


Al preguntar por qué ese número tan por encima de lo que los tabuladores oficiales de la Secretaría de Movilidad del Estado de México (SEMOVI) establecen para servicios de arrastre y corralón— la respuesta fue unísona pero confusa: “Es lo que el sistema da”.

Cuando pedí un documento con el desglose detallado de cada concepto, se me informó que no se podía entregar. Sí, leyó bien: no hay desglose oficial al público.

Peor aún, no hay pago con tarjeta, el pago solo podía hacerse en efectivo, o por transferencia pero solo en un horario restringido (antes de las 11:45 a.m.) —justo cuando yo aún estaba en el trámite de liberación en el Ayuntamiento. Una ironía brutal.

Para colmo, no dan recibo, ticket o algo que desglosara los conceptos y montos cobrados, y si quería algo así como factura, debía pagar IVA (aunque en las tarifas oficiales de SEMOVI este ya está incluido) —pero aun así la factura solo muestra un concepto general. Sí, en serio.

Y cuando intenté cuestionar estas prácticas —argumentando que los montos cobrados no concuerdan con lo que las tarifas públicas marcan— la encargada del sitio entró en escena.

Tercer round: gritos y amenazas (sin remordimiento)

La encargada —describible únicamente como una mujer alta, rubia, muy mal humorada— respondió de modo grosero y tono altanero: “Ese es el monto y si quieres sacar tu auto, pues lo pagas”. Al decir que esta discrepancia parecía claramente un abuso hacia la ciudadanía, su respuesta fue digna de antología:

“Si no tienes para pagar, pues busca la forma… y aquí así son las cosas”.

Y sí: también recibí amenazas implícitas sobre consecuencias personales por “moverle” a la situación.

Cuarto round: resistencia ciudadana y solidaridad inesperada

Ya resignada pero no silenciada, me informaron que no entregaban el vehículo ese mismo día por mi “actitud”. Traducción: por hacer preguntas legítimas.
Mientras esperaba (en el suelo porque no hay sala de espera), llegaron otros conductores con el mismo problema: tarifas fuera de lo que la SEMOVI marca y sin explicación clara ni comprobantes desglosados.
Así que —como suele pasar cuando la injusticia toca puertas— la solidaridad se formó en cuestión de minutos.

Tras algunas llamadas a PROFECO y SEMOVI, al final llegó otra persona, amable, que simplemente dijo:

“Haz tu pago y te damos tu auto”.
Y así, tristemente, terminó esta historia: pagando más de lo que legalmente debería costar.

¿Cuánto marca oficial el tabulador SEMOVI?

Según el tabulador oficial, el costo por banderazo de arrastre para automóviles hasta 3,500 kg ronda entre aproximadamente 798 y 916 pesos, con cobros por kilómetro adicional bastante razonables y tarifas de depósito por día moderadas.
En ninguna parte del documento aparece un solo rubro como “total misterioso” que te redondea la cifra a más de $3,500 sin explicación.

Este artículo no es solo mi historia: es una denuncia ciudadana

Lo que viví no puede —ni debe— quedar como un hecho aislado ni como una anécdota con sabor amargo. Este relato es una denuncia pública contra irregularidades en cobros y contra prácticas opacas de empresas concesionadas como Grúas Manzur, que operan con autorización oficial del Estado de México.

Invito a todas las personas afectadas por cobros excesivos, falta de transparencia, exigencia de pagos opacos o tratos intimidatorios a manifestarse, documentar sus casos y presentar denuncias ante SEMOVI, PROFECO y autoridades competentes.

No se trata de evadir responsabilidades por faltas de tránsito: se trata de exigir claridad, legalidad y respeto al bolsillo de la ciudadanía.

Desglose comparativo: Costos oficiales vs. cobros “mágicos” de Grúas Manzur

ConceptoCosto Oficial (SEMOVI)Cobrado por Grúas Manzur
Arrastre (3.5 km, vehículo hasta 3,500 kg)Banderazo: $798.02 + (3.5 km × $28.41) ≈ $897.08$2,500.00 (según verbal)
Pensión en corralón (1 día o fracción)$73.57$147.14 (según verbal)
“Banderazo” o similar rubro— (incluido)$916.86 (según verbal)
Total estimado correcto$970.65$3,563.91

Resultado: ¡Me cobraron MÁS de 3.5 veces lo que marca el tabulador oficial por un servicio de arrastre corto (3.5 Kms) y un día en el corralón! —sin documentos desglosados ni recibos claros.

¿Por qué publico esto?

No busco evadir responsabilidades por una falta vial, sino denunciar un abuso sistemático:

•Cobros excesivos sin justificación legal.
•Falta de comprobantes detallados por los servicios.
•Restricciones de pago ilógicas (solo en efectivo, horarios imposibles).
•Trato grosero y amenazante hacia ciudadanos que solo quieren recuperar su vehículo.

Invito a afectados o testigos de cobros abusivos de grúas y corralones en el Estado de México a:

•Compartir este post para que más personas conozcan sus derechos.
•Registrar denuncias ante SEMOVI y PROFECO por cobros superiores a los tabuladores oficiales.
•Exigir transparencia, recibos detallados y respeto en la prestación de este servicio.

Referencias oficiales (para quienes quieran corroborar)

El tabulador de tarifas vigente en el Estado de México establece que el banderazo de grúa para vehículos de hasta 3,500 kg es de $798.02 pesos y el arrastre por kilómetro adicional es de $28.41 pesos; la pensión de corralón por día o fracción para automóviles es de $73.57 pesos. Fuente: SEMOVI EDOMEX, disponible en https://smovilidad.edomex.gob.mx/gruas_depositos

Una respuesta a «Grúas Manzur y el día que un simple mal estacionamiento se volvió una odisea (y una denuncia ciudadana)»

  1. Avatar de impossiblybluebirdf6cdc5dc50
    impossiblybluebirdf6cdc5dc50

    José y Eduardo Manzur, fundadores de la empresa en los años ’60, siempre tuvieron una cercanísima relación con el poder, que se tradujo en tratos privilegiados para su empresa. Aunque pudieron hacerlo, ellos nunca ocuparon un cargo público, aunque sí contaban con poder de decisión en política, sobre todo en el norte del Estado de México, de donde eran oriundos.

    A diferencia de su padre y tío, los hijos de don Pepe sí han estado en importantes posiciones públicas: José Sergio Manzur Quiroga ha sido diputado federal y secretario de Gobierno en la administración de Eruviel Ávila. Sus medios hermanos José y Eduardo (ya fallecido) Manzur Ocaña, también se han desenvuelto en puestos públicos, sobre todo relacionados con seguridad y procuración de justicia.

    Hoy, su nieto José Manzur Lizárraga está haciendo activismo político en el noroeste de la entidad, desde un debilitado PRI que se niega a desaparecer en la región.

    No es extraño que, investida de impunidad, la empresa abuse de los usuarios que, sin quererlo, caen en sus garras.

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