Editorial: Imperialismo, fascismo y la urgencia de la organización popular

Redacción Todo en Contra

Las guerras, intervenciones y operaciones encubiertas del imperialismo estadounidense no han significado nunca “democracia” ni “libertad”, todo lo contrario, han dejado miseria, hambre, muerte y territorios devastados. Corea, Vietnam, Afganistán, Siria, Libia, Panamá, Irak y Palestina no son errores de cálculo; son el resultado lógico de un sistema que necesita la guerra, el saqueo y la subordinación de los pueblos para sostenerse.

Desde 1945, Estados Unidos no ha ganado una sola guerra en términos históricos y políticos. Su poder militar no ha podido doblegar la voluntad de los pueblos. Allí donde intervino, produjo caos, Estados fracturados y crisis humanitarias permanentes. Frente a esa maquinaria de muerte, lo que permanece es la resistencia: pueblos que no se rinden, que se reorganizan y que entienden que la dominación imperial no se combate con ingenuidad ni neutralidad.

En América Latina, la historia es conocida. Dictaduras militares, golpes de Estado, asesinatos políticos, desapariciones forzadas, bloqueos económicos y guerras mediáticas han sido las herramientas para disciplinar a los pueblos. Venezuela es hoy uno de los principales blancos de esa ofensiva, pero no el único. México tampoco ha estado al margen: la violencia estructural, la militarización y la subordinación al capital transnacional son parte del mismo proyecto.

El avance del fascismo no es un fenómeno del pasado. Se expresa hoy en el autoritarismo, en el racismo, el clasismo, en la criminalización de la protesta y en la guerra permanente contra los pobres. La historia del siglo XX lo dejó claro: cuando el fascismo no es confrontado de manera organizada, avanza. Hitler y Mussolini no llegaron solos al poder; llegaron en medio de la pasividad, la fragmentación y la renuncia política. Por eso, la neutralidad no existe. No es tiempo de indecisiones ni de discursos vacíos. Es momento de organización, de articulación real de los movimientos de izquierda y populares, de asumir una posición clara frente al imperialismo y el fascismo. Resistir ya no es suficiente si no se acompaña de una ofensiva política, cultural y comunicativa que dispute el sentido común y enfrente al poder en todos los frentes.

Desde Todo en Contra lo decimos sin rodeos: o los pueblos se organizan y confrontan el proyecto fascista e imperialista, o el costo volverá a pagarse con sangre, miseria y silencio. La historia no perdona la indiferencia.
La lucha sigue abierta.
La organización es urgente.
Todo en Contra del fascismo y del imperialismo.

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