A las denuncias de pobladores de comunidades como Santiago Tlacotepec, Cacalomacán y San Pedro Tlanixco, ubicadas en el municipio de Toluca, se suma evidencia científica. El bosque que rodea al volcán Xinantécatl se encuentra cada vez más afectado precisamente por la pérdida de cobertura forestal de bosques nativos y antiguos que han sido sustituidos por plantaciones y árboles jóvenes, lo cual ha modificado el ecosistema y degradado esta área natural protegida tres veces más rápido que los porcentajes registrados antes de que cambiara de categoría, una decisión empujada durante la administración del ex presidente de México, Enrique Peña Nieto, con el respaldo de instituciones federales y estatales como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat), la Protectora de Bosques (Probosque), la Comisión Nacional Forestal (Conafor), la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf) y la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx).




El camino de la degradación
En 2013, el gobierno mexicano encabezado por Peña Nieto recategorizó el Parque Nacional Nevado de Toluca (PNNT) —creado en 1936— y lo nombró Área de Protección de Flora y Fauna (APFF), lo cual significó la liberación de actividades productivas antes prohibidas. La decisión se justificó diciendo que había un “grave deterioro ambiental”, pero además se sustentó en una “consulta pública” a modo. Sin embargo, con el paso del tiempo distintos estudios académicos han cuestionado esa justificación revelando contradicciones en los datos y fallas en la participación ciudadana.
Uno de aquellos estudios fue elaborado por Clotilde Lebreton y Jacques Imbernon, publicado además como artículo, titulado “Controversia científica y democrática: el caso de la recategorización del Parque Nacional del Nevado de Toluca, México” (2017). Ahí se señalaba que el gobierno aseguraba que la deforestación masiva exigía un nuevo modelo de gestión. No obstante, análisis de imágenes satelitales (1951-2014) mostraron un aumento del 1.56 por ciento en la cobertura forestal, lo cual desmentía la narrativa de crisis que se había establecido.
A esto sumó una consulta pública sesgada aplicada en sectores principalmente gubernamentales, de la que la población quedó marginada. Además, no se informó adecuadamente en las reuniones exprés que se realizaron e incidió en la sesgada divulgación del estudio técnico. Apenas 30 de 54 comunidades afectadas emitieron su postura y los críticos de la época denunciaron la falta de un debate genuino.
En torno a eso, las instituciones gubernamentales emitieron una andanada de declaraciones y afirmaciones para justificar el cambio de categoría, a lo que se sumaron voces como la de la UAEMéx, que incluyó a “expertos” en el discurso oficial aportando una apariencia de rigor científico al proceso.
A pesar de su colaboración institucional, cinco de los trece investigadores de la UAEMéx que participaron en la consulta pública expresaron desacuerdos con el proyecto, evidenciando diferencias entre el apoyo institucional y la crítica académica.
Los resultados actuales
Once años después de la recategorización las advertencias se han convertido en convertido en una sentencia casi irreversible de lo que sucede en la actual Área de Protección de Flora y Fauna Nevado de Toluca. Recientemente, denuncias de tala ilegal se han presentado en el cabildo de Toluca por parte de pobladores de Santiago Tlacotepec y Cacalomacán, que robustecen testimonios de habitantes de San Pedro Tlanixco, que han recorrido algunas de las zonas más afectadas por la deforestación.
“La pérdida anual de cobertura forestal se ha triplicado en comparación con los niveles registrados antes del cambio de categoría del área natural protegida”, dijo la doctora Andrea González Fernández, experta en ciencias agropecuarias y recursos naturales, quien desde hace unos años ha realizado estudios en esta área natural protegida.
Gracias al análisis de nuevos datos, reforzado con aportes de otros investigadores, la doctora ha identificado que, aunque la reforestación y regeneración también se han triplicado, esta situación no es en absoluto positiva, y es que entre el año 2000 y el cambio de categoría la regeneración superaba consistentemente a la pérdida de cobertura forestal. Actualmente, aunque la regeneración y reforestación aún superan a la pérdida, la relación entre ambas se ha reducido.
“Lo más preocupante es que la regeneración y recuperación en ciertas áreas no compensan la pérdida de bosques nativos y antiguos en otras. Estos bosques antiguos, ricos en biodiversidad y servicios ecosistémicos, están siendo sustituidos por bosques jóvenes y plantaciones. En consecuencia, el ecosistema está cambiando y degradándose a un ritmo tres veces más rápido que antes del cambio de categoría», dijo.
A esta problemática se suman otras afectaciones de las que han dado cuenta en últimas fechas medios de comunicación locales, originadas también por el excesivo turismo en la zona y la falta de controles que también han colocado en riesgo la más importante área natural del Valle de Toluca.


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